Una iniciativa con la que se buscaba recuperar los hábitats marinos dañados.

Alberto Zaragoza Lermatwitter
Editor para NFL
Actualizado a 27 de julio de 2026
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Lo que parecía un residuo acabó convirtiéndose en una herramienta importante para la recuperación de la vida marina a lo largo de la costa de Florida, Estados Unidos. Entre 2007 y 2024, el estado vertió más de 500.000 toneladas de conchas recicladas de ostras y almejas en el Golfo de México, como parte de una iniciativa a largo plazo para recuperar los hábitats marinos dañados. Las conchas, curiosamente, no procedían directamente del mar, sino que se recogían en restaurantes de marisco y en plantas de procesamiento.
En lugar de enviar estas conchas al vertedero, se devolvieron al agua en zonas donde los arrecifes de ostras se habían reducido con el paso de los años. Una iniciativa que muchos cuestionaron al principio e incluso la tildaron de vertido de residuos al mar. En las primeras fases del proyecto, los cambios fueron poco visibles y los propios investigadores no estaban seguros de si la iniciativa tendría éxito, pero ya habían comenzado procesos importantes que no eran visibles a simple vista.

Conforme las conchas se colocaban en el agua, las bacterias se asentaban en ellas y formaban una fina capa denominada biopelícula o biofilm. Se trata de uno de los primeros componentes básicos de un ecosistema marino, debido a que crea las condiciones que permiten que otros organismos se adhieran, asienten y crezcan.
Las conchas fueron descomponiéndose lentamente y liberaron calcio al agua. Esto creó pequeñas áreas con una composición química distinta. Minúsculos cambios capaces de generar condiciones adecuadas para varios organismos submarinos que dependen de ello para sobrevivir. Además, los arrecifes de ostras necesitan superficies duras donde las ostras jóvenes puedan adherirse y crecer. Al haber desaparecido muchos de ellos, gran parte del lecho marino se había vuelto blando y arenoso, por lo que las conchas recicladas actuaron como la base sólida que faltaba, permitiendo a las ostras jóvenes asentarse sobre ellas.
Un proceso que ha durado casi dos décadas, pero que permitió el crecimiento de la población de ostras, el cual también ha permitido beneficios como la reducción de las floraciones de algas nocivas y un agua más limpia que favorece el crecimiento de otras plantas y animales.
30/07/2026

1 Comment
Rubén Torres
2 días agoPor supuesto que se trata de un atentado más contra los ecosistemas. En la primera imagen no se muestra los millones de toneladas de conchas vertidas de forma irresponsable, sino una colonia de mejillones vivos. En la segunda imagen se ve una colonia de coral que a saber de dónde la han tomado.