¿Has visto alguna vez a un tío de estos chiquitajos, enjutos, peso pluma o peso mosca, desmontar por piezas a algún grandullón que se creía más chulo de lo que era o que sabía pelear mejor de lo que sabía? Yo sí.
Pues eso: a técnica, habilidad y mentalización iguales, el tamaño ayuda, sí. Pero si no, lo que ayuda es saber pelear mejor que el otro y tener más experiencia y dominio mental de la violencia. En el mundo real, hay muy pocos combates de igual a igual. Así que lo suyo es aprender tus fortalezas y debilidades y a explotarlas para compensar y vencer las diferencias.
A malas, recuerda: los puntos débiles los tenemos todos y todas en el mismo lugar más o menos; y muchas veces esos puntos no están a mucha profundidad.
Lo he explicado tropecientas mil veces. La violencia se combate inculcando desde niños una frase que siempre se debería tener presente; no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti.
Dicho esto, aquel que se le sorprenda abusando de alguien o maltratando a un animal injustificadamente, se le considera persona chatarra. Es decir, no debería estar entre los vivos, o en su defecto, debería condenarse a trabajos forzados para que escarmiente.
Así pues, no es cuestión de preguntarse si una mujer podría enfrentarse o no contra un hombre más fuerte y más grande, sino, que hay que evitar que esas cosas sucedan.
Es como una gotera, no es cuestión de poner un cubo de agua para que no se moje el suelo, sino de hacer todo lo posible para que no se produzcan las goteras.
También he visto varios combates en un ring donde algunas mujeres estaban convencidas d ganar a los hombres y todas perdieron la pelea. Pero lo que no deben olvidar las mujeres es que no fueron concebidas para pelear. La naturaleza a otorgado a los hombres esa tarea. Por eso salvo alguna excepción, los hombres podemos ganar en un combate real sin guantes y sin casco protector a las mujeres, pues un puñetazo con ganas puede romper huesos fácilmente, en cambio, el golpe de una mujer suele ser mucho más débil. En fin, yo no veo la necesidad de pelearse si se implantase mi nueva sociedad. Pelearse sería de burros ignorantes. Pero mientras no llegue ese momento, más nos vale aprender a defendernos.
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Béa Tremblay
1 mes ago¿Has visto alguna vez a un tío de estos chiquitajos, enjutos, peso pluma o peso mosca, desmontar por piezas a algún grandullón que se creía más chulo de lo que era o que sabía pelear mejor de lo que sabía? Yo sí.
Pues eso: a técnica, habilidad y mentalización iguales, el tamaño ayuda, sí. Pero si no, lo que ayuda es saber pelear mejor que el otro y tener más experiencia y dominio mental de la violencia. En el mundo real, hay muy pocos combates de igual a igual. Así que lo suyo es aprender tus fortalezas y debilidades y a explotarlas para compensar y vencer las diferencias.
A malas, recuerda: los puntos débiles los tenemos todos y todas en el mismo lugar más o menos; y muchas veces esos puntos no están a mucha profundidad.
Rubén Torres
1 mes agoLo he explicado tropecientas mil veces. La violencia se combate inculcando desde niños una frase que siempre se debería tener presente; no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti.
Dicho esto, aquel que se le sorprenda abusando de alguien o maltratando a un animal injustificadamente, se le considera persona chatarra. Es decir, no debería estar entre los vivos, o en su defecto, debería condenarse a trabajos forzados para que escarmiente.
Así pues, no es cuestión de preguntarse si una mujer podría enfrentarse o no contra un hombre más fuerte y más grande, sino, que hay que evitar que esas cosas sucedan.
Es como una gotera, no es cuestión de poner un cubo de agua para que no se moje el suelo, sino de hacer todo lo posible para que no se produzcan las goteras.
También he visto varios combates en un ring donde algunas mujeres estaban convencidas d ganar a los hombres y todas perdieron la pelea. Pero lo que no deben olvidar las mujeres es que no fueron concebidas para pelear. La naturaleza a otorgado a los hombres esa tarea. Por eso salvo alguna excepción, los hombres podemos ganar en un combate real sin guantes y sin casco protector a las mujeres, pues un puñetazo con ganas puede romper huesos fácilmente, en cambio, el golpe de una mujer suele ser mucho más débil. En fin, yo no veo la necesidad de pelearse si se implantase mi nueva sociedad. Pelearse sería de burros ignorantes. Pero mientras no llegue ese momento, más nos vale aprender a defendernos.