Por primera vez, China está desarrollando miniplaneadores hipersónicos que se disparan desde cañones navales. Su velocidad y maniobrabilidad dificultan su detección e impiden la evasión

Un cañón de la Armada china disparando.
Por
Jesús Díaz
09/02/2026
Un equipo de ingenieros y científicos militares chinos, liderado por el profesor Wang Xugang de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Nanjing, ha revelado el desarrollo de un proyectil guiado hipersónico diseñado para ser disparado desde cañones antiaéreos navales estándar de 80 milímetros. Según el estudio, publicado en enero de 2026 en el Journal of Naval Aviation University, esta nueva munición inteligente convierte la artillería convencional en un sistema de precisión letal capaz de interceptar cazas y drones a más de 20 kilómetros de distancia. La premisa es brutalmente eficiente: utilizar cañones existentes —con su alta cadencia de fuego y bajo coste— para lanzar enjambres de misiles en miniatura que maniobran a velocidades extremas, reescribiendo las reglas del combate aéreo de corto y medio alcance.
El factor crítico de este sistema es la velocidad pura combinada con el sigilo táctico que otorga su diminuto tamaño. Al salir del cañón, el proyectil alcanza casi Mach 6, una velocidad muy superior a la de la munición antiaérea convencional. Incluso tras recorrer su trayectoria y acercarse al objetivo, el misil mantiene una velocidad de Mach 3,6. Debido a su pequeña sección transversal de radar y a esta velocidad hipersónica, un avión enemigo no puede detectar la amenaza hasta que el proyectil esté a solo 3 kilómetros de distancia. Esto reduce la ventana de reacción del piloto —o de los sistemas automáticos— a apenas unos segundos, haciendo que la evasión sea prácticamente imposible.
Velocidad extrema
Wang y su equipo detallan en su investigación que la velocidad extrema, aunque ventajosa, presenta desafíos de ingeniería formidables para el guiado. Los métodos tradicionales fallan cuando el objetivo realiza maniobras evasivas bruscas, ya que el sistema de control no puede procesar los cambios de trayectoria con la rapidez necesaria. Para solucionar esto, han diseñado un sistema de guiado de dos etapas. La fase intermedia utiliza un enfoque matemático de optimización multiobjetivo que planifica una ruta de vuelo eficiente para conservar la energía cinética y la velocidad.
Es en la fase terminal donde el diseño se vuelve verdaderamente letal. En los segundos finales del vuelo, el misil activa una ley de guiado de estructura variable en modo deslizante. Este algoritmo avanzado permite al proyectil predecir y seguir los movimientos de objetivos altamente ágiles, como un caza realizando un giro cerrado. Según las simulaciones por ordenador citadas en el estudio, este método reduce la carga de maniobra en la fase final en más de un 90% comparado con los enfoques convencionales, asegurando una trayectoria de vuelo más suave y precisa.

El invento de los chinos no tiene nada que ver con los ‘railgun’ japoneses y norteamericanos, cuyos proyectiles no pueden cambiar de dirección.
Las cifras de letalidad que arrojan las simulaciones son alarmantes para cualquier fuerza aérea rival. Incluso si el objetivo ejecuta un giro de casi 90 grados para escapar, el misil puede ajustar su trayectoria y mantener una probabilidad de derribo del 99%. Esta capacidad de corrección a velocidades hipersónicas elimina la ventaja tradicional de la maniobrabilidad de los cazas modernos frente a la artillería antiaérea. Además, los investigadores afirman que el sistema muestra una fuerte resistencia a las interferencias electrónicas, un factor crucial en el campo de batalla moderno saturado de contramedidas.
La economía de guerra juega un papel tan importante como la tecnología en este desarrollo. Un cañón antiaéreo naval típico puede disparar aproximadamente una vez por segundo. A diferencia de los misiles interceptores sofisticados que cuestan millones de dólares por unidad y tienen suministros limitados, estos proyectiles hipersónicos ofrecen un coste bajo y un suministro casi ilimitado. Esto permitiría a los buques de guerra saturar el cielo con una barrera de fuego de precisión, haciendo inviable el ataque aéreo convencional o con enjambres de drones.
Impacto estratégico
Wang Xugang afirma que «los proyectiles guiados hipersónicos representan una nueva generación de armas de ataque de precisión». El equipo de investigación subraya que, con ventajas como «ataque rápido, guiado de precisión y alta letalidad», estos sistemas están «remodelando profundamente los modelos de combate de potencia de fuego tradicionales y tienen amplias perspectivas de aplicación en la guerra aérea futura». No se trata solo de una mejora incremental, sino de un cambio de paradigma en la defensa naval.
La adopción de estas «balas inteligentes» podría dejar obsoletos los sistemas de defensa aérea de corto alcance actuales. Mientras Occidente se ha centrado en armas de energía dirigida y misiles cada vez más complejos, China parece haber encontrado una solución pragmática y devastadora: miniaturizar la tecnología hipersónica para que quepa en el cañón de un arma que ya tienen instalada en sus barcos. Si estos sistemas se despliegan ampliamente, la zona de seguridad alrededor de una flota naval se volverá, a efectos prácticos, una zona de exclusión aérea impenetrable para cualquier aeronave tripulada.
20/02/2026

1 Comment
Rubén Torres
1 mes agoEs una estupidez gastar miles de millones de dólares en armamento, pues todo el mundo sabe que no hay ganadores en cualquier guerra. Solo hay perdedores.
Por otra parte, todas las guerras son absurdas, no hay ninguna justificación para que se lleven a cabo, salvo por mentes deterioradas. Gente que no deberíamos permitir que estén entre los vivos. Pero por desgracia, no solo permitimos que sigan respirando, sino, que les dejamos que nos gobiernen. Eso es demencial.
Debo recalcar que las guerras son muy fácilmente evitables, bastaría con que nadie se ofreciese como soldado, pues sin soldados no puede materializarse una guerra. También ayudaría mucho que los operarios que construyen naves de guerra, buques de guerra, carros de combate, destructores, submarinos, misiles, etc. abandonaran esa actividad y se buscasen otro empleo, se conseguiría borrar ideas de invadir a otros países.
Una cosa es tener armamento para defenderse y otra muy distinta es crear armamento para asesinar a gente que ni conoces ni te ha hecho nada como está ocurriendo ahora entre los rusos y los ucranianos.
Lo dicho, si no hay soldados ni gente que fabrique esas máquinas asesinas, no habría posibilidad de que surja un conflicto bélico. Y más aún si se implementara la nueva sociedad que llevo muchos años proponiendo.