Colas interminables para pedir comida, la nueva curva que nadie sabe aplanar
Las entidades solidarias quintuplican en un mes la entrega de alimentos y productos básicos. Escasez de productos frescos, pañales y leche de fórmula. «Estamos bajo mínimos», admiten

Parte de la cola para pedir alimentos en la Fundación Madrina, este viernes. (David Brunat)
Por
David Brunat
18/04/2020
Las colas para conseguir alimentos y productos básicos en la parroquia de Santa María Micaela comienzan a las 6 de la mañana, cuatro horas antes de que la puerta lateral se abra para comenzar el reparto solidario. Las colas cada vez comienzan antes y son más largas. Este viernes, unas 300 personas se arremolinaban en una fila que daba la vuelta a la plaza de la iglesia.
«Hoy nos hemos visto un poco sobrepasados», reconoce Conrado Giménez, presidente de la Fundación Madrina, que gestiona este punto de entrega y es una de las principales entidades operando en la capital. «Cada día nos entran en la lista entre 100 y 200 personas nuevas. Estamos entregando unas 2.000 comidas calientes cada día y en unos días serán 3.000. Cada vez se nos terminan antes los alimentos y los productos básicos. Las 50 toneladas de alimentos solidarios que teníamos reservadas para tres meses nos han durado una semana».
En paralelo a la curva de contagiados por Covid-19 hay otra que nadie atiende pero que es igual de inquietante: la curva de las familias que dependen de la caridad para comer. Esa línea crece exponencialmente y nadie sabe cuándo se comenzará a aplanar. «Hemos quintuplicado las demandas diarias de productos básicos. En un mes hemos atendido a 25.000 personas, que era nuestra previsión para dos meses. Calculamos llegar a 150.000 personas para diciembre. En 2012, en el pico de asistencia por la crisis, atendimos a 300.000 personas en año y medio. Estamos en los mismos niveles y todavía no sabemos hasta dónde llegará», advierte Olga Díaz, subdirectora de Intervención Social de Cruz Roja.

Voluntarias de la Fundación Madrina preparan cajas de alimentos. (D.B.)

Un hombre llena una maleta con alimentos solidarios. (D.B.)
«¡Estamos sin pañales!», avisa una de las voluntarias del punto de entrega de Fundación Madrina, que durante 20 años ha ejercido de banco de alimentos para embarazadas y madres vulnerables y ahora provee a toda la población. «El lunes nos tienen que llegar 16 palets», le tranquiliza Giménez. El ritmo de trabajo es alto. Se coge una caja vacía y se empieza a llenar de comida. Es mediodía y la cola no remite, sigue dando la vuelta a la plaza de la iglesia. Hombres y mujeres se suman en un goteo incesante y silencioso. Todos acarrean un carrito de la compra o una maleta de viaje vacía.
Desde hace rato no hay productos frescos que entregar. «Ponle alguna lata de atún, que se lleven proteínas», indica Giménez a otra de las voluntarias que termina de preparar una caja. «Estos días me toca ir persiguiendo y hasta mendigando a las empresas para que nos hagan donaciones. Necesitamos que nos sigan ayudando porque la situación empieza a ser muy preocupante», dice el presidente de la fundación antes de subirse a su furgoneta e ir a por una partida de alimentos entregada por el chef José Andrés.

Cola frente a la puerta lateral de la iglesia de Santa María Micaela en Madrid. (D.B.)
Los voluntarios preguntan el nombre a las personas en la cola y comprueban si están en la lista de beneficiarios. Casi todos son inmigrantes, algunos en situación irregular. «Se nos han disparado los chinos y los filipinos», apuntan desde la fundación. Aparecen dos patrullas de policía local y en la cola todo son nervios y murmullos. Hay varios inmigrantes irregulares y temen que les pidan la documentación. Alguno se esfuma de la cola, pero los agentes solo exigen que la gente guarde las distancias. «Cada día es igual, cuando aparecen los coches de policía tenemos que decirle a la gente que no se vaya corriendo, que no pasa nada».
Los intermediarios habituales, principalmente las cadenas de supermercados, no están entregando casi nada a los bancos de alimentos y eso lo complicada todo. Bien porque están haciendo el agosto este mes o bien porque no les sobra nada, que viene a ser lo mismo. Los supermercados han dejado en la estacada a las entidades solidarias justo en el peor momento posible. «Estamos yendo directamente a los productores para obtener carne y pescado, si no sería imposible dar nada. La vía de los supermercados está cortada», se lamenta Giménez. «Ahora hemos acordado con una empresa de Portugal que nos envíen a partir de la semana que viene tela para hacer pañales. Los tejerán aquí unas voluntarias porque estamos entregando 4.000 pañales a la semana y los palets vuelan. Así que pañales de tela, como en la guerra».

Una voluntaria de Cruz Roja entrega un paquete solidario. (Cruz Roja)
Los voluntarios ya están avisando de las estrecheces a los beneficiarios de todo Madrid que acuden a este punto de recogida. Los productos escasean, así que tendrán que racionar esa caja un mes entero, en lugar de los 15 días de hasta ahora. «Sabemos que no les llegará ni de lejos, pero no podemos hacer más. Con la comida casi agotada nuestra prioridad es que el reparto sea justo», explican. En la cola las historias se repiten: peón de obra que ya no trabaja, empleada del hogar que no puede ir a las casas… todos con familia extensa a cargo.
Faltan voluntarios
La Federación de Bancos de Alimentos de España (Fesbal), que representa a los distintos bancos de alimentos autonómicos, también lanza un SOS. «Hasta marzo íbamos bien. Teníamos los 21 millones de kilos de alimentos de la recogida solidaria de Navidad y en febrero nos entraron otros 16 millones de kilos del Fondo Europeo de Ayuda a Desfavorecidos [FEAD]. Ahora estamos bajo mínimos», explica Ángel Franco, portavoz de Fesbal.
La federación provee a 7.216 entidades solidarias, un 30% de las cuales son comedores sociales, que también están desbordados. «Muchas ONG que nunca se habían dedicado al reparto de alimentos no están contactando para acreditarse y poder repartir en sus zonas. Nos llaman del orden de 450 personas cada día desesperadas porque necesitan comida y les tenemos que explicar que nosotros no entregamos y que deben acudir a su ONG más cercana. El problema de muchas de estas asociaciones y parroquias es que sus voluntarios son personas mayores que ahora no acuden por precaución. Por suerte, entre bomberos, policía, ejército y Cruz Roja nos echan una mano».

Una mujer firma el recibo de productos básicos. (Cruz Roja)
«El gran temor es volver a la época de la crisis de 2008, cuando atendíamos a 1,5 millones de personas», indica Franco. «Entre ERTE, luego ERE y demás, habrá muchísima gente con grandes dificultades para comer. Y el fenómeno de esta crisis es que en 2008 mucha gente se refugió en la economía sumergida, pero ahora es justamente la economía sumergida la más afectada. Es un golpe a toda la sociedad».
«Ya nos están llegando personas que nunca habían tratado con un trabajador social pero que se han visto obligados por la necesidad. Entran en las listas por primera vez en su vida, y esto acaba de empezar», le secunda el presidente de Fundación Madrina. «Junto a esto nos encontramos ya con casos de calle, de personas expulsadas de sus pisos o de sus habitaciones porque no pueden pagar el alquiler. Esto ya está pasando».

Voluntarios acuden a un punto de reparto para entregar comida caliente a domicilio. (D.B.)

Comida caliente lista para repartir en la junta del distrito de Tetuán en Madrid. (D.B.)
Los grandes grupos empresariales están respondiendo, por lo general, a la llamada. También pequeñas empresas y restaurantes, que preparan menús diarios para que miles de familias puedan comer caliente. Porque algunas familias ni siquiera pueden encender un fuego para cocinar unas lentejas, ya que no tienen suministro eléctrico. En Madrid, decenas de voluntarios acuden cada día a los distintos puntos de recogida para coger las bolsas con los menús y repartirlas en furgonetas y coches privados por toda la capital y algunos municipios colindantes.
«Esto acaba de empezar y ya estamos preparando los planes de recuperación y estabilización una vez superemos la primera fase de emergencia cuando acabe el estado de alarma», explica Díaz de Cruz Roja. Es la única entidad que hasta la fecha no padece escasez de productos, pero esto acaba de comenzar y la curva anda disparada. «Ayer mismo tuvimos 900 demandas de ayuda y el crecimiento es exponencial. Vamos a aplicar los mismos protocolos que pusimos en marcha para hacer frente a los años más duros de la crisis económica de 2008″.
6/06/2026

1 Comment
Rubén Torres
2 meses ago. Hay gente que solo sirve para notificar o para quejarse; “Hemos quintuplicado las demandas diarias de productos básicos.
Hasta las narices estoy de ellos, son gente que no aporta nada a la sociedad. Lo que nos hace mucha falta es gente resolutiva.
Será que no he escrito más de un centenar de artículos sobre la pobreza y de cómo solucionarlo. Pero por lo visto, se persiste en ignorar mis propuestas para revertir esa lamentable situación. Sin embargo, no cesan las publicaciones de quejas y más quejas sobre los mismos problemas una y otra vez.
«¡Estamos sin pañales!».
Qué en pleno s. XXI tengamos que oír semejante queja es inaudito.
Una persona con suficiente sentido común se abstendría de tener hijos cuando su situación financiera es precaria. Por lo tanto ¿qué hace un pobretón concibiendo hijos que no puede mantener en condicione’
«Ponle alguna lata de atún, que se lleven proteínas».
Claro que sí, que se coman los pocos atunes que nos quedan y de paso que se intoxiquen con mercurio.
Quisiera conocer al gilipollas que ha recomendado que se siga diezmando la población de atunes.
«Estos días me toca ir persiguiendo y hasta mendigando a las empresas para que nos hagan donaciones.
Vaya forma más estúpida de perder el tiempo. Ante una gotera no es solución poner debajo un cubo de agua. Lo que se debe de hacer es encontrar cómo o de qué forma se ha producido. Después, hay que buscar cómo repararla. Por lo tanto, es absurdo repartir alimentos sin que nadie haga nada por resolver el problema.
Casi todos son inmigrantes, algunos en situación irregular.
O sea ¿huyen de sus países de origen para mendigar? Pues con esa actitud no demuestran que sean muy inteligentes.
las cadenas de supermercados, no están entregando casi nada a los bancos de alimentos y eso lo complicada todo.
Lo que me faltaba por escuchar. Ahora resulta que son los comerciantes los culpables de que se les acaban los alimentos por no donar suficientes alimentos. ¿Menuda gilipollez!
En vez de comentar que, ese problema lo genera el querer implantar la democracia. Ya se sabe y así lo dicen en multitud de ocasiones algunos yotubers, que la mayoría de gente está idiotizada o aborregada. Entonces, ¿cómo pretenden crear una buena sociedad? Es pretendes que un par de bonobos piloten un Airbus lleno de pasajeros y que lleguen todos ilesos.
Como la mayoría de las personas están a favor de que existan los políticos, pues se recoge lo que se siembra; problemas y más problemas.
Así que pañales de tela, como en la guerra».
¿Cómo que han tenido que pedir tela a nuestros vecinos? De nuevo han cometido el error de no leer mis artículos sobre la demografía. Una persona con sentido común jamás formaría una familia si no posee los medios necesarios para brindar a sus hijos la calidad de vida que se merecen. Así pues, si han cometido el doble error de engendrarlos y parirlos al no contar con esos medios, pues debieron entregarlos a las autoridades para que otras personas con posibilidades puedan ofrecerles esa calidad de vida que se merecen todos los niños sanos.
«Sabemos que no les llegará ni de lejos, pero no podemos hacer más.
¿Cómo que no podéis hacer más? Para empezar, podríais leer todos mis artículos, podríais difundir mi blog, podríais dedicaros a apoyar económicamente mi causa, podríais combatir a los políticos, etc.
«El gran temor es volver a la época de la crisis de 2008, cuando atendíamos a 1,5 millones de personas».
Con estas palabras que demostrada que es cierto aquella frase; el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Albert Einstein también dijo; no esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo.
Mientras os sigáis empeñando en no implementar mis propuestas, los problemas se irán haciendo más grandes y más difíciles de solucionar.
“algunas familias ni siquiera pueden encender un fuego para cocinar unas lentejas, ya que no tienen suministro eléctrico”
De nuevo la culpa es de nuestros políticos. Por impedir que entren en nuestro país las cocinas de aceite usado. Así como por no exigir a los inventores de energía libre que comercialicen sus generadores.