
A simple vista, la guerra contra los cazadores furtivos en África parece una batalla dominada exclusivamente por hombres fuertemente armados. Sin embargo, en medio de la peor crisis de tráfico de marfil, surgió un escuadrón inesperado que le dio la vuelta por completo a esta inmensa bronca: las Akashinga.
Lejos de ser un simple grupo de guardabosques de adorno, esta unidad de élite domina la sabana africana operando bajo estas alucinantes reglas de conservación militar:
El batallón de las invencibles: «Akashinga» significa «Las Valientes» en lengua shona. No reclutan a soldados convencionales, sino a madres solteras y mujeres que han sobrevivido a la pobreza extrema y a la violencia doméstica. Tomaron a quienes la sociedad había desechado y las convirtieron en la máxima autoridad de la naturaleza.
Entrenamiento de hierro: El fundador del programa, un exfrancotirador militar llamado Damien Mander, las sometió a un adiestramiento brutal de fuerzas especiales. Él mismo admitió que creyó que sería el momento más duro para ellas, pero se llevó una sorpresa cañona: muchas de estas mujeres ya habían sobrevivido a infiernos mucho peores dentro de sus propias casas.
El escudo intocable: El nivel de éxito de este programa está de locos. Al darle trabajo y poder a las mujeres locales, lograron proteger más de 5.3 millones de hectáreas y desplomar la caza furtiva en un 90%. Al protegerlas a ellas de la pobreza, ellas blindaron a los elefantes de las balas.
La historia de las Akashinga nos demuestra que la mejor herramienta para salvar al planeta es empoderar a quienes más lo necesitan. Es la prueba espectacular de que, cuando le das una oportunidad y un propósito a una mujer que lo ha perdido todo, se convierte en la fuerza más implacable, leal y letal para proteger a los gigantes de África.
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10/08/2026

1 Comment
Manu Torralba
5 días agoCualquiera que se interponga en los intereses de los furtivos, se expondrá a recibir un balazo.
Por lo tanto, yo no diría que esas mujeres son unas valientes luchando por un propósito loable, más bien, es la desesperación de no tener nada. Pues si hubiese sido por defender a los elefantes ya lo hubiesen hecho varias décadas antes.
Por otra parte, en el blog de Rubén Torres lleva muchos años explicando que los problemas se deben abordar desde la fuente que los provoca (los furtivos). Dudo que los furtivos maten elefantes por diversión, yo apostaría que lo hacen por quitarles los colmillos que, una vez extraídos los venden por mucha pasta. Por lo tanto, de nuevo el culpable real es el puto dinero y la pobreza. Ambos temas ya los abordó hace varios años atrás. Pero como la gente ignora sus propuestas, pues se seguirán matando animales que tengan un valor económico.